En apenas 35 minutos, la oposición le arrebató el control de la Cámara alta al oficialismo. Tiene mayoría en las veinticinco comisiones y preside trece de ellas. Ahora quieren tratar cinco proyectos propios en la próxima sesión.
Con el kirchnerismo sin Plan B para enfrentar la embestida, al conglomerado opositor le bastaron 35 minutos para arrebatarle el control del Senado al oficialismo. Con la presencia decisiva de Carlos Menem, el acuerdo pactado por la UCR, el peronismo disidente, la Coalición Cívica, el socialismo y Luis Juez se quedó con la mayoría en las 25 comisiones y la presidencia de 13 de ellas. De paso, se quedaron con cinco de los ocho asientos que los senadores tienen asignados en la estratégica comisión bicameral de revisión de los decretos de necesidad y urgencia (DNU). Una decisión resistida por el bloque K, donde advirtieron por escrito a Julio Cobos que recurrirán a la Justicia si no hace respetar la proporcionalidad de las fuerzas políticas en las comisiones y que no debe aceptar modificaciones en la bicameral de DNU que el propio vicepresidente aprobó en enero. Envalentonada, la oposición promete llevar al recinto en la próxima sesión de la Cámara alta su rechazo a la designación de Mercedes Marcó del Pont como presidenta del Banco Central, la interpelación al ministro de Economía, Amado Boudou, y un proyecto para coparticipar la totalidad de la recaudación del impuesto al cheque.
“Ganamos por goleada”, fue la primera expresión que soltó el jefe de la UCR, Ernesto Sanz, al salir del recinto tras la corta sesión. Ninguno de los senadores que conforman el conglomerado opositor ocultó su satisfacción por haber derrotado al kirchnerismo y quedarse con el control del Senado. Radicales, peronistas díscolos y disidentes, los juecistas cordobeses, los cívicos de Elisa Carrió y socialistas se quedaron con mayoría en las 25 comisiones permanentes del Senado (ocho sobre un total de 15 integrantes) y la presidencia de 13 de ellas. Las otras 12 quedaron en manos del oficialismo, pero en minoría numérica.
Incluso la oposición modificó en el recinto la composición en tres comisiones claves –Presupuesto, Asuntos Constitucionales y Acuerdos– calificadas como “de gestión” por el oficialismo. Allí le hicieron lugar a Menem, después de que el riojano reclamara mayor protagonismo para acompañar la propuesta opositora, que lo contaba entre los propios pero relegándolo a comisiones de menor importancia. La inclusión del ex presidente se hizo desplazando a otros miembros del oficialismo, por lo que la oposición se quedó en esas comisiones con nueve de los quince lugares.
La propuesta opositora también incluyó el cambio en la composición en la comisión bicameral de DNU, donde se quedó con cinco de los ocho lugares reservados para los senadores. El quinto asiento opositor en la bicameral fue para el cordobés Luis Juez. La decisión desató un enérgico reclamo del jefe del bloque kirchnerista, Miguel Angel Pichetto, al vicepresidente: “Esta decisión vulnera el principio de proporcionalidad de la Cámara y es su responsabilidad hacerla respetar”, dijo el rionegrino.


