La posibilidad de que en Cuba se repita un sismo como el que desoló el martes a Haití parece ser aterradoramente bien fundada. La isla ya vivió 22 sismos en la región oriental a lo largo de su historia.
Según la posición y la actividad de las fallas geológicas que atraviesan Cuba, esta probabilidad podría ser
elevada , aunque ningún especialista se aventura a más que los datos históricos. Es que los terremotos no pueden ser previstos.
"En tiempos históricos se reportaron 22 sismos de importancia en la región oriental de Cuba, entre ellos algunos extremadamente violentos'' , explica José Ramón Hernández, geomorfólogo cubano, profesor titular del Instituto de Geografía de la Universidad Nacional Autónoma de México, publica El Nuevo Herald.
"Entre estos sismos está el de Santiago de Cuba en 1766, que tuvo una magnitud estimada de 7,7 grados, superior al del martes en Puerto Príncipe, y dejó 120 muertos, o el del 3 de febrero de 1932, de 7 grados, que ocasionó numerosos daños a las edificaciones de la ciudad''.
De hecho, Cuba está situada en un área activa de la corteza terrestre. La isla surgió en la zona de colisión de dos grandes placas litosféricas, la de Norteamérica y la del Caribe, enormes segmentos de la corteza del planeta que se mueven independientemente uno del otro y que chocan entre sí, provocando los terremotos.
Esta posición hace a Cuba vulnerable a este tipo de estremecimientos, aunque el pico de actividad en la zona cubana ocurrió en un pasado distante.
"La zona sísmica principal es la falla que separa ambas placas y que hoy coincide con la gran Fosa de Bartlett, al sur de Oriente, donde los eventos sísmicos son más frecuentes, fuertes y profundos'', señaló Hernández.
Recientemente fueron descubiertas en Cuba evidencias de terremotos extraordinarios que han cambiado el paisaje geográfico desde antes de que la isla estuviera habitada.
"En la costa sur de la actual provincia de Guantánamo hay evidencias de colosales derrumbes que arrasaron las terrazas marinas y movieron de golpe cientos de millones de metros cúbicos de rocas'', afirmó Antonio R. Magaz, geomorfólogo cubano que actualmente reside en Miami y quien estudió este fenómeno. "Estos desplomes naturales sólo pudieron ser ocasionados por terremotos de gran intensidad y en su mayoría ocurrieron hace entre 20.000 y 11.000 años, un pasado geológico demasiado reciente como para ser ignorado''.
Para Grenville Draper, geólogo del Departamento de Ciencias de la Tierra de la Universidad Internacional de La Florida (FIU), un terremoto así sólo sería posible en el área de Santiago de Cuba.
"En otras partes del territorio cubano se registra sismicidad, pero ésta tiende a ser más moderada y menos frecuente que en el sur de Santiago de Cuba'', dijo Draper.
Sin embargo, en la comunidad científica hay al menos una opinión diferente, que considera no existen razones para temer un cataclismo como el de la semana pasada.
"No me parece que en Cuba pueda ocurrir un terremoto de esta magnitud, por la posición que tiene la isla en el labio norte de la falla de las Islas Caimán, donde la actividad tectónica reciente es más moderada'', dijo Tony Barros, profesor de Oceanografía de Miami-Dade College.
"Si comparamos la dinámica actual de la corteza en el área con la de otros lugares en el planeta que presentan dislocaciones similares, se puede concluir que la posibilidad de que un sismo de tal magnitud ocurra en Cuba es más bien baja'', agregó.


