De Santa Rosa llegó la Reina Nacional de la Vendimia 2010, la soberana que portará el ya histórico cetro durante el año del Bicentenario.
Se llama María Flor Destéfanis Aveiro, tiene 18 años, estudia la carrera de Abogacía y le acaba de dar la segunda corona máxima a su departamento. Fue elegida en los primeros minutos de hoy tras el espectáculo Cantos de vino y libertad, que se presentó anoche a partir de las 22 en el teatro griego Frank Romero Day.
"Ser reina es lo que siempre quise, los santarrosinos lo saben. Es el sueño de mi vida hecho realidad", dijo su majestad minutos antes de conocerse la noticia.
"Es el momento más feliz de mi vida. Le dedico el reinado a Santa Rosa y a mi familia, sobre todo a mi abuelo y mi tío, que me acompañan desde el cielo. Voy a luchar por el departamento y la provincia para que transciendan más allá de sus fronteras", remarcó la morocha.
La flamante soberana sucede en el trono a la sanmartiniana Candela Carrasco, Reina Nacional 2009. En el traspaso de la coroma, la rubia le dijo a María Flor: "Cuidala". Y la nueva soberana le respondió: "Compromiso".
Sobre si su victoria tuvo que ver con intríngulis políticos, María Flor dijo: "La elección no tiene nada que ver con política. En el Carrusel y la Vía Blanca hemos sentido el calor de la gente".
La última santarrosina que había obtenido el cetro principal de la Fiesta fue alguien de su propia familia: Estela San Sebastián, soberana de 1986, es tía de la joven promesa.
Entre varios otros proyectos que sueña concretar quien por un año llevará el cetro nacional adelantó: "Quiero visitar los departamentos de Mendoza, para conocer mejor a quienes represento. Quiero establecer contacto con la gente para conocer sus necesidades y ser una mediadora entre las autoridades y el pueblo".
María Flor I, quien tiene cabello castaño oscuro y ojos marrones, comenzó su camino hacia el trono nacional representando al Club Social y Deportivo La Dormida.
"Cambió el sentido de Vendimia"
Flor es una de esas reinas que tienen una visión crítica de la función de las majestades.
"Se ha cambiado el verdadero sentido de la Vendimia. Sin ir más lejos, la reina tiene que representar al viñatero, y debe cumplir un rol de mediadora con las autoridades. No está ahí como una figurita o por su presencia sino para representar a una provincia, cosas que pocas veces se cumple", opinó la soberana que aseguró: "Voy a cumplir con mis promesas".


