Russo, ex DT xeneize, volvió a la Bombonera y Racing festejó un triunfo de oro en su lucha por mantener la categoría. Gaitán abrió el partido pero enseguida lo empató Lluy y luego Hauche marcó el 2-1. La defensa de Boca otra vez estuvo muy floja y el equipo se fue silbado. La Acadé festejó allí tras casi ocho años.
Todo es fiesta ahí arriba, en ese rincón de la Bombonera teñido de celeste y blanco, de trapos que vuelan, de gargantas que revientan, de corazones que laten a mil por hora, porque la verdad que cuesta creerlo. Hasta a ellos les cuesta creerlos. Si, decime con una mano en el cuore, si hasta el más optimista de los hinchas de Racing no iba a la Bombonera con la intención de que al menos no se profundice el mal momento y la caída por el tobogán del promedio. Pero Racing tuvo fe. Algo de juego. Firmeza para aguantar. Y un demonio llamado Hauche... Y logró un triunfo histórico, algo que en esa cancha no lograba desde el 2002: la última vez fue el 22 de septiembre, 4-3 por el Apertura con goles de Bastía, Clemente Rodríguez en contra, Pavlovich y Mariano Gonzales. Pero, mirando la tabla del presente tiene aún más valor porque lo deja tres puntos arriba de Central al menos hasta que jueguen los rosarinos.
Con aciertos en las pocas jugadas que se aproximó, La Academia se lleva tres puntos nuevamente de la mano de Russo, que debutó con tres clásicos, 1-0 a San Lorenzo, 0-1 ante Independiente y este 2-1 a los Xeneizes. Seis de nueve en puntos para Miguelito. Nada mal. Palermo, Riquelme, Alves y compañía volvieron a perder el rumbo luego del infartante 4-4 con Vélez, que alimentó las esperanzas de que el equipo resurja de una buena vez. Pero no fue así.
Boca tiró varios cambios a la cancha con la esperanza que la cosa cambiara. En el principio, daba resultado porque Gaitán sacó lo mejor de sí para poner el 1-0. Paro defectuosamente el centro de Rosada desde la izquierda, pero sin dar muchas vueltas, se dio vuelta y sacó un fuerte tijeretazo. Poco le duró la alegría en la mayor parte de la Bombonera. Porque a pesar de los cambios, la historia se volvió a repetir. Ni Palermo pudo convertirse en el máximo goleador boquense cuando no llegó a empujar la pelota sobre la línea y cayó aparatosamente dentro del arco.
Los centrales Barroso y Luiz Alberto nunca pudieron controlar la arremetida de Lluy, que definió bien con un zurdazo cruzado y lo festejó como se festeja el primer gol en Primera: con muchísima alegría y mirando al cielo. Boca armó un mediocampo híper ofensivo para volver a tener la ventaja. Con Rosada únicamente en la marca, Méndez, Insua y Riquelme, más Gaitán y Palermo arriba. Resultado: 0 goles. Y sobre el final de la primera mitad Luguercio sacó su chapa de velocista para desbordar con mucha facilidad a Méndez y Villafañe y tirar el centro atrás. Hauche esperaba con cuchillo, tenedor, cuchara y servilleta y la mandó a guardar con el brasileño mirando y mirando muy bien todo, pero sin marcar...
Boca, lastimado, herido y perdiendo de local salió a quemar las naves en el segundo tiempo y si bien inclinó la cancha, no dejó de sufrir. Porque no la metió y porque el Demonio siempre andaba cerca, ahí husmeando la zona. Y, motivado por el 2-1, fue imparable para Monzón, Hauche jugadita a Monzón y tirando al medio con la espectacular tirada de Javi García. Pochi Chávez, ingresado por Méndez, tuvo una de las varias ocasiones que no terminaron en gol.
Después, lo más riesgoso para Racing fueron los remates de larga distancia de Insua, afuera al costado por poco, y Monzón, sacado por De Olivera. Más allá de llenar el área de centro y pelotazos no hubo caso. Y eso que no estaba Ayala en la defensa.
Festejado hasta el anochecer este triunfo de Racing. Porque se va con los tres puntos, ahora suma 10 en total, y la satisfacción por el clásico ganado. En el Xeneize, mientras, continúan las dudas y las imprecisiones para defender, una vez que lo tiene, el resultado a su favor. Más los silbidos que despidieron al equipo... Panorama oscuro.


