lunes, 06 feb 2012

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Lo tiene de Hijo

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Prolongó su paternidad al vencer por uno a cero al “santo”. El equipo tuvo coraje y aguantó con 10 hombres. Fue un triunfo sufrido, pero sirvió para sacarse de encima la mochila que implicaba no poder sumar de a tres como visitante.



El abrazo interminable de los jugadores de Gimnasia al finalizar el partido, con una Ciudadela totalmente enmudecida, sintetizó cómo fue el triunfo sobre San Martín en Tucumán. Sufrido como pocos, pero sirvió para prolongar la paternidad sobre los “santos” -seis victorias consecutivas contabilizando amistosos- y al mismo tiempo implicó sacarse la mochila que implicaba no perder ganar como visitante. Sólo una vez había sumado a tres fuera de Jujuy y fue ante Sportivo Italiano.

En el primer tiempo, el gol tempranero de Arraya facilitó las cosas. En realidad, fue con sufrimiento, ya que el delantero desperdició el penal, pero en el rebote facturó y festejó con bronca. Un desahogo merecido después de cómo se retiró de la cancha en la derrota ante Quilmes, donde fue abucheado por todo el estadio.

El local fue preso de su propia impotencia. Todo hizo mal. En contra partida, los “lobos” se mostraron inteligentes, seguros y sobre todo muy ordenados. La dupla Iuvalé-Yedro respondió con solvencia y la última línea se cansó de despejar peligro, al punto que recién en el minuto 35 Carlos De Giorgi embolsó la primer pelota.

Eso sí, el uno a cero con el cual finalizó la etapa inicial quedó “corto”. Es que los contragolpes de Sacheto e Iuvalé merecieron terminar en grito, pero el balón no quiso entrar.

Gimnasia parecía el dueño de casa, algo que molestó bastante a los hinchas “santos”. El equipo de Roldán reaccionó al final. Sin embargo, Martínez primero y Visconti después no pudieron culminar sus ataques en grito.

En el complemento, la expulsión del juvenil Leonardo Ferreyra complicó la existencia de la visita. Más allá que con buen criterio, el técnico Héctor Arzubialde rearmó las dos líneas de cuatro, San Martín se fue con todo en pos de la igualdad. Y estuvo cerca cuando De Giorgi calculó mal y del recién ingresado Fernández pateó con destino de red, pero apareció Juan Avendaño -la figura de la cancha-para evitar el tanto. Un rato después del propio arquero le ahogó el grito a Fernández, que además se comió otro gol de manera increíble. El “lobo” se defendió con uñas y dientes hasta el final, logrando el premio mayor.